La iniciativa de sensibilización ambiental impulsada por Navarra Capital y Laboral Kutxa ha completado con éxito su primera actuación: la restauración ecológica de 6,5 kilómetros del río Ebro a su paso por Arguedas, Valtierra y Tudela. Grupo Enhol, Ríos Renovables, SEN y Jata han sido las primeras empresas en responder al llamamiento del proyecto, financiando el coste íntegro de la actuación. La intervención ha permitido eliminar especies exóticas invasoras y avanzar en la recuperación de hábitats autóctono en una zona de gran valor ecológico, que figura en la red de Zonas de Especial Conservación (ZEC).
El proyecto ‘Hay otra forma de conservar nuestros bosques’, promovido por Navarra Capital y Laboral Kutxa, ha culminado este mes la restauración ecológica de 6,5 kilómetros del río Ebro a su paso por Valtierra, Arguedas y Tudela. La intervención, desarrollada en una Zona de Especial Conservación (ZEC), ha permitido eliminar especies vegetales invasoras y reintroducir vegetación autóctona, contribuyendo así a la conservación de un ecosistema de alto valor ambiental.
Esta primera actuación se enmarca dentro del plan de acción de un proyecto más amplio, que busca implicar al tejido empresarial, administraciones y ciudadanía en la mejora de la gestión del entorno forestal navarro y fomentar una cultura de corresponsabilidad ambiental. Gracias al respaldo financiero de Grupo Enhol, Ríos Renovables, Jata y SEN, ha sido posible acometer esta primera intervención, que se presenta como un modelo replicable para futuras acciones a lo largo de la Comunidad foral.
ERRADICACIÓN DE ESPECIES INVASORAS
El tramo restaurado presentaba una alta densidad de especies invasoras como la caña (Arundo donax), el ailanto (Ailanthus altissima) o la robinia (Robinia pseudoacacia), cuya presencia altera el equilibrio ecológico del ecosistema fluvial. Tras su erradicación, se ha llevado a cabo una revegetación con fresnos, alisos, herbáceas y arbustos autóctonos, respetando las directrices del plan de gestión de la ZEC y con criterios técnicos de sostenibilidad y eficiencia.
La intervención se ha desarrollado en diversos tramos del río Ebro con una estrategia adaptada a las características del terreno y la presión de las especies invasoras. El equipo técnico responsable ha ejecutado labores específicas de erradicación de caña, ailanto y robinia, tres de las plantas invasoras más agresivas en el ecosistema fluvial ribereño.
En este mismo tramo, el Gobierno de Navarra había ejecutado previamente una primera intervención de erradicación de especies invasoras. No obstante, los técnicos detectaron que era necesario dar continuidad al trabajo realizado para evitar la recolonización del terreno ganado. “Ahí es donde el apoyo de las empresas ha sido de gran importancia”, subrayó Nati Gómez, ingeniera de montes del gabinete Basartea, partner técnico del proyecto. “La intención inicial era actuar en otoño, pero debido al clima no fue posible hasta primavera por la crecida del río”, añadió.
Para el control de la caña común (Arundo donax), se optó por su eliminación manual y mecánica, el cribado del terreno hasta una profundidad mínima de 60 centímetros y el transporte controlado de los rizomas a gestores autorizados. Este proceso fue complementado con la siembra de especies herbáceas y arbustivas resistentes, que ayudarán a consolidar la recuperación del suelo y evitar futuras reapariciones.
En el caso de las especies arbóreas, como el ailanto (Ailanthus altissima) o la robinia (Robinia pseudoacacia), la estrategia combinó barrenado de troncos con inyección de herbicida y anillamiento doble con descortezado, técnicas que aseguran su eliminación sin riesgo de rebrote. Además, se aplicaron tratamientos con pincel para neutralizar tocones y brotes residuales.
Una parte significativa del esfuerzo se destinó también a la restauración de una antigua chopera, donde se repusieron marras mediante la plantación de fresnos (Fraxinus angustifolia) y otros ejemplares autóctonos, junto a riegos de establecimiento y acondicionamiento del terreno. Esta zona, altamente degradada, se transforma así en un entorno más resiliente y biodiverso.
UN PROYECTO COLABORATIVO
Con esta primera intervención, ‘Hay otra forma de conservar nuestros bosques’ consolida su propósito: sensibilizar, implicar y actuar para proteger el patrimonio natural de Navarra. El proyecto nace de una convicción compartida: la necesidad de conservar los espacios forestales no puede recaer únicamente en la Administración pública, especialmente en un contexto donde muchos municipios, especialmente los más pequeños, carecen de medios técnicos y económicos para acometer estas tareas por sí solos.
El proyecto contempla dieciocho actuaciones en diferentes ecosistemas navarros, que incluyen desde la mejora de pastizales hasta la prevención de incendios, la limpieza de riberas o la educación ambiental en centros escolares. Todas las intervenciones se diseñan en diálogo con agentes locales, gabinetes forestales y autoridades competentes, asegurando una aplicación rigurosa y adaptada a cada entorno.